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viernes, 7 de febrero de 2014

La función de la televisión y el problema del alma



Por Wolfgang Giegerich, 2001.

Artículo publicado en Technology and the Soul. From the Nuclear Bomb to the World Wide Web. Collected English Papers, vol. 2, Spring Journals, 2007.

Traducción de L. Árvarez. Revisión de Helena HD y Abica.

Con gratitud al pensador por permitir la traducción y publicación de este artículo. 


Es obvio que el aparato de televisión es una máquina técnica y que la invención de la televisión es un maravilloso logro de la ingeniería. Pero no quiero hablar de tecnología. Quiero proponer hoy la extraña idea de que la televisión, como institución social, es también una máquina psicológica. No es usual mirar a un fenómeno como el de la televisión psicológicamente, así que sería necesario explicar qué puede querer decir "psicológico" en este contexto. En el tiempo disponible, no puedo ofrecer una explicación completa, pero espero que en el curso de mi discusión quede claro, al menos en términos generales y a través de este mismo ejemplo, de qué trata y de qué no trata el acercamiento psicológico a tal fenómeno.

A principios de siglo, David Sarnoff, de origen ruso y de la RCA, Radio Corporation of America, fue clave en el desarrollo de la radio como un medio de masas construido entorno a una red, y más tarde hizo lo mismo para la televisión. Hace unos 60 años, en la Exposición Universal de 1939, dio el pistoletazo de salida a la televisión. "Ahora", dijo a la muchedumbre de primeros telespectadores, "ahora añadimos imagen al sonido. Es con gran humildad que vengo a anunciarles el nacimiento en este país de un nuevo arte tan importante en sus implicaciones que está destinado a afectar a toda la sociedad. Es un arte que brilla como una antorcha de esperanza en un mundo convulso. Es una fuerza creativa que debemos utilizar para el beneficio de toda la humanidad. Este milagro de la habilidad técnica que un día traerá el mundo al hogar también trae una nueva industria americana para servir al bienestar del hombre". Así, la televisión no sólo fue alabada como un milagro de la ingeniería, también se esperaba de ella que fuera una fuerza creativa, un arte, y que brillase como una antorcha de esperanza en un tiempo en el que América había sufrido durante años su peor depresión y la Segunda Guerra Mundial era inminente. Cuando a finales de la década de los 40 y durante los 50 la televisión realmente empezó a extenderse entre la población la esperanza generalizada que se originó fue que tenía un efecto educacional y civilizador fantástico, que daría lugar una difusión del conocimiento entre toda la humanidad y un aumento del nivel de información de la sociedad.


La World Wide Web desde el punto de vista de la vida lógica del alma.



Por Wolfgang Giegerich, 2001.

Artículo publicado en Technology and the Soul. From the Nuclear Bomb to the World Wide Web. Collected English Papers, vol. 2, Spring Journals, 2007.





Traducción de Helena HD y revisión de Abica.
Con gratitud al pensador por permitir la traducción y publicación de este artículo. 


La psicología se concibe usualmente como el estudio de lo que pasa "dentro" de la gente: sus sentimientos, emociones, impulsos, deseos, fantasías, ideas, reacciones. Desde este punto de vista, la emergencia de internet tendría que ser vista como un nuevo factor en la realidad externa, un cambio en nuestro entorno y la cuestión psicológica podría ser ¿cómo afecta este nuevo entorno en el modo en que sentimos, percibimos, pensamos y nos conducimos? La psicología podría estudiar qué es un uso ‘saludable’ de internet y dónde este uso comienza a tener la naturaleza de una adicción; podría estudiar hasta qué punto las nuevas formas de comunicación son liberadoras y con alma o posiblemente falsas, sustitutos abstractos de relaciones ‘reales’, o qué hace la emergencia de internet a la vida familiar así como al desarrollo de las facultades de la imaginación y concentración en los niños; podría incluso considerar si este nuevo medio podría hacer posible nuevas formas de terapia. La psicología entendida de este modo opera desde la oposición entre interior y exterior, sujeto y objeto, persona humana frente a realidad fáctica.


Pero la psicología también puede concebirse de forma muy diferente. Más que colocar al alma en un lado de esta oposición, podría ver al "alma" como lo que en la profundidad anima la forma particular que toma en cada gran situación histórica toda la relación entre el hombre y el mundo. Esto podría ser la radicalización de lo que C.G. Jung denominó "la psique objetiva" (que es en cierto sentido una contradicción en sus términos). El alma de la relación del mundo del hombre es la compleja lógica (viviente pero abstracta) que impera en esta relación y lo que llamamos, con una expresión aún mitológica, "el alma", puede ser conocida más precisamente como la vida lógica de "su" relación (del alma) consigo misma, "su" auto-expresión, "su" propia producción. Pongo "su", al igual que "alma" entre comillas para indicar que no debiera mitologizarse (hipostasiarse). Para esta concepción no hay una entidad llamada alma, de la que podría decirse que primero existe y sólo entonces también se expresa. Más bien, tenemos que elevarnos al desafío de la concepción auto-contradictoria que le permite al "alma" ser comprendida como el resultado de "su" auto-expresión y de "su" propia generación, dentro y a través de la cual llega a ser.