diumenge, 12 de març de 2017

barbaric, philistine objection

 Of course, if one wishes one can wonder, “What would the Rabbi Jesus have taught if he had had to support a wife and children? If he had had to till the soil in which the bread he broke had grown, and weed the vineyard in which the wine he dispensed had ripened?” (§264). But what has the Rabbi Jesus to do with our wish to understand the Christian Trinity? What a barbaric, philistine objection and what an abaissement du niveau mental! The sphere of soul has been left, and all of a sudden we are in positivistic practical reality, the sphere of the human, all-too-human in peoples psychology. “The Son” of the Trinity as Joe Blow.

Materialistic Psychology: Jung's Essay on the Trinity

diumenge, 12 de febrer de 2017

Psicología Materialista: El Ensayo de Jung sobre la Trinidad



Berlín, W. Giegerich.



Si partimos  sabiendo que Jung una y otra vez insistió en ser considerado  un empirista, la siguiente afirmación de él no nos sorprende. "Debo llamar vuestra atención sobre el hecho de que no tengo una teoría de Dios como cuaternidad. La  cuestión de la cuaternidad no es una teoría en absoluto, es un Fenómeno... No cometería tal crimen contra la epistemología...(Letters 2, p. 584, a Witcutt, 24 Aug. 1960.) No soy de ninguna manera responsable del hecho de que hay fórmulas de cuaternidad..." Jung se declara inocente. Él no tiene una teoría... Simplemente está presentando hechos o fenómenos. Ahora estamos ciertamente dispuestos a admitir que hay tales cosas como fórmulas cuaternarias. Pero obviamente hay también fórmulas trinitarias, triadícas así como diádicas y por supuesto monistas, por no mencionar todos los otros esquemas numéricos con siete, doce, veinte, sesenta elementos. Sin embargo, en el caso de la Trinidad y la cuaternidad, Jung no está interesado meramente en la existencia de las fórmulas correspondientes y su descripción psicológica y análisis. También afirma que la Trinidad está fundamentalmente en una carencia, deficiente, ya que necesita una cuaternidad para ser trascendida. Y particularmente en lo que se refiere a Dios, piensa que psicológicamente es de vital importancia que la concepción trinitaria se expanda por la inclusión de un Cuarto, o el mal (Satán) o la materia, lo femenino (la Virgen María). La idea de que algo es una necesidad en el sentido de "debería" aparece como una afirmación de facto, ¿o no es más bien una teoría (o tesis) si no un programa, después de todo? Por supuesto, hay otro tipo de necesidad, es decir en el sentido de una ley de la naturaleza, tal como la ley de la gravedad. Bajo las condiciones especificadas por esta ley todos los objetos cayendo aceleran a la misma velocidad independientemente de su peso.  En Memorias, Sueños y Pensamientos (MDR), Jung relata que en su viaje a África cerca de Mt. Elgon, el gobernador de Uganda pidió que Jung y su grupo tomara bajo su protección a una dama inglesa que volvía a Egipto por el Sudán y de esta forma seguía el mismo itinerario que ellos tenían. Entonces, Jung hace el siguiente comentario:
Menciono este episodio para sugerir los modos sutiles por el que un arquetipo influencia nuestras acciones. Éramos tres hombres, eso fue cuestión de pura suerte. Le pedí a otro amigo que se uniera a nosotros, lo que habría supuesto un cuarto. Pero las circunstancias le impidieron aceptar. Eso fue suficiente para constelar el inconsciente o destino. Emergió como el arquetipo de la tríada que pide el cuarto para completarlo, como ha sido el caso una y otra vez en la historia de este arquetipo. (MDR p. 260f., traducción modificada.)

"La tríada, que pide el cuarto para completarla". Es inherente a la tríada, así lo sugiere Jung, sentirse incompleta y pedir el cuarto. Este Jung concibe como una especie de ley general psicológica, que puede ser vista por el hecho de que, como profesa, ha pasado todo el tiempo en la historia. Así que en este pasaje de MDR Jung implícitamente opera mutatis mutandis con un tipo similar de necesidad a la sugerida por las leyes de la física. Si esto fuera el sentido dominante de la relación entre la trinidad y la cuaternidad, Jung podría haberse recostado y relajado, porque el desarrollo histórico podía inevitablemente y por su propio acuerdo convertir la Trinidad en una cuaternidad. El sentido total de urgencia, apasionada argumentación contra la Trinidad como insuficiente y en favor de la cuaternidad que encontramos en muchos de sus escritos posteriores y en MDR sería innecesaria. La profunda emocionalidad con la que habla sobre estas materias revela que tiene un interés personal en el asunto. Pero déjennos considerar primero el episodio particular que ocasionó el comentario de Jung sobre la tríada que pide un cuarto. Hay varios problemas en ello. Por qué fue el hecho de que fueran tres hombres meramente "una cuestión de pura suerte", mientras que cuando les pidieron que aceptaran a la señora en su grupo fue la obra del destino en la forma de un arquetipo constelado? Porqué no es este último acontecimiento también una cuestión de pura suerte, un suceso de la vida ordinaria, sin ningún significado más profundo? ¿Qué justificación hay  ahí para afirmar que un arquetipo estaba operando? Muchas veces el mismo Jung insistió que "la Navaja de Occam" tenía que ser respetada, la admonición según la cual  uno no debe  usar principios explicativos adicionales si los más simples son suficientes perfectamente. Jung no da ninguna razón al porqué tenía que ser esta señora la cuarta ni porqué no podía haber sido posible, por ejemplo, dos damas, o una pareja casada, quien quería unirse a ellos, o, a la inversa, nadie en absoluto. Si el tercer amigo de Jung hubiera sido capaz de ir con ellos, ¿podría también esta señora  haber querido ser tomada bajo su protección durante su viaje a Egipto (lo que le habría convertido en quinta)? La introducción de la idea de los "modos sutiles de los trabajos de un arquetipo" parece en este caso, si no supersticiosa, traída por los pelos.


dimecres, 7 de desembre de 2016

The End of Man in the Modern Form of Consciousness, Marco Heleno Barreto

Faculdade Jesuíta de Filosofia e Teologia Belo Horizonte, BRAZIL.


(Dedicated gratefully to Wolfgang Giegerich, in concordia discors.)



The rule of accelerated movement, change, impermanence, hinders all these constitutive acts of thought. There is no more the required temporal conditions for truly intelligere (to understand, equivalent to intus legere, to read inwardly, to reach the interiority of a phenomenon),but only the increasingly faster and external stimulation by the flow of information. The objective restlessness and speed of the world find their perfect correspondence in the floating nature of consciousness when wholly immersed in the technological dynamisms. As a result, this consciousness deprived of the minimal stability of the past, of memoria, enraptured by the frenetic kind of movement peculiar to our age, simply cannot reflect, cannot think in the traditional sense of the word. The remaining reflexivity is only a logically obsolete private remnant from the superseded previous form of soul as subjectivity, and can be used in the cultivation of a hobby, for instance by those who are inclined to think psychologically in a world in which psychology with soul (or soul as psychology) has become obsolete (just like one can enjoy flying in balloons in the age of spatial aircrafts). “Human nature” or “essence” was the referent for “true self”—so that one could define self-consciousness or subjectivity as the form of “human essence.” But in the technological contemporary mode of being-in-the-world, which conjugates the transformation of nature into mere raw material to be disposed of by the technological activity, the obsolescence of the category of “essence,” and the increasing (or almost complete) technical fabrication of the human environment (technique invading even the realm of human relations), the “true self” loses its grounding reference: from now on, everything is fabricated, including the self. The basis of the new self is to be found not anymore inside oneself, but in the varied and nevertheless calculated possibilities prescribed by the market. 



The end of man in the modern form of consciousness, Marco Heleno Barreto

dimecres, 2 de novembre de 2016

Lavado de cerebro, Reuter, E.



"Pero hay también otras vertientes de la obra junguiana que han facilitado esa carencia de pensamiento crítico (=dogmatismo), un aura mística y devocional de credo, y de secta,  una penosa confusión entre psicología y espiritualidad, y la versión "pop" del junguianismo -así como puede hablarse también de una versión “pop” de la psicología arquetipal (2)

 Hillman y Miller insistieron con frecuencia en que lo que necesita terapia son las ideas y no las personas.
Sin embargo vivimos embargados en una ola de personalismo, de intimismo, de infantilismo (tanto en el sentido de un pensamiento deficiente y poco crítico, como en el de una fascinación por la infancia y la temática familiar) y de abrumador sentimentalismo que puede verse no sólo en todas aquellas corrientes que exaltan al “niño interior” o la “experiencia corporal”, sino también en terapias o pseudo-terapias como la de las contelaciones familiares, el eneagrama, la Gestalt y afines. Todo ello puede caracterizarse como la huida ante el pensamiento."


Enrique Eskenazi